h1

De la Idiotez y el Absurdo (II)

mayo 22, 2010

Tras un fin de semana en casa estoy ya en la estación y aún falta una hora para que salga mi tren, pero ya hay docenas de personas haciendo cola en el andén. Por qué leer un libro cuando pueden estar durante una hora cacareando, gritando, gesticulando e interaccionando los unos con los otros cual gallinas en un corral? Si se pusieran a picotear la mierda del suelo no me sorprendería lo más mínimo…

La algarabía es tal que no puedo ni concentrarme en la lectura, así que entro en el bar de la estación a comprar algo de comer. Sólo hay una persona en la cola delante de mi: varón blanco,  metro sesenta de estatura, 50 o 55 años, vestimenta normal y apariencia normal.

– Qué va a ser? Pregunta la chica detrás de la barra…

– Un bocadillo de jamón –dice él…

Hasta aquí todo normal, pero entonces el absurdo hace acto de presencia y me quedo helado pensando “otra vez no, por favor”

– Ibérico, serrano o York?

– Pues no sé, el normal

– Normal no hay, le pongo el que más le guste, dice la chica, muy educada ella.

– Pues no sé, normal, de jamón

Yo ya empiezo a flipar

– Ibérico, serrano…

– Éeeeeeseeeeeeee….

– con tomate, aceite o queso…

– Pues normal

Y yo ya veo como el absurdo empieza a salivar y a la chica se le hincha la vena en la sien

– Vamos a ver, qué quiere que le ponga con el jamón, tomate, aceite o…

– Éeeeeeesooooooo….

– Algo más?

– No

– 4,70

– Me pones un agua también?

La chica me mira implorando ayuda, pero yo me encojo de hombros  y no digo nada, no se puede luchar contra esto.

– Claro, serán 6,20.

– Me pones un café también?

A la chica empieza a temblarle el labio superior mientras una lagrimilla se forma en el borde de su ojo. Vuelve a mirarme, supongo que quiere cerciorarse de que esto no es una broma pesada, que no hay cámara oculta…miro al tío y compruebo que no, que no hay trampa ni cartón, que el tío es normal pero idiota…

– Cómo quiere el café?

Meeeeeekkk. Craso error chica, es que no has aprendido nada en los últimos 5 minutos?

– Pues no sé, normal. Obvio, qué iba a responder sino el tío este? El absurdo ya a empezado a cebarse con su idiotez y se hace más y más grande, casi no cabe allí ya. La chica aún tiene fuerzas para preguntar mientras ya llora a moco tendido:

– cortado, solo, con leche…

– Éseeeeeeeeeee…

Al final el idiota paga y se va. La chica se queda sollozando y yo con cara de tonto, porque me cuesta comprender tamaño alcance de la estupidez humana. Salgo de allí, al andén, donde más gallinas se han sumado a las primeras y todas compiten por ver quien es la más gorda y sucia del corral. De todas formas ya no tengo hambre…

Anuncios

3 comentarios

  1. Joder, con que tropa te cruzas, muchacho… o tienes ‘mucha suerte’ o yo mismo estoy en ‘ethereal mode’ y ya no me fijo en las idioteces de los demás (o incluso podría ser que yo mismo fuese uno más del rebaño, muhahahahaha).

    En fin, ¿no le dijiste nada a la pobre chica después de la experiencia al borde de la Nada (Ende’s meaning)?


  2. Si miras con atencion veras que las situaciones que describo no son tan raras, lo que pasa es que estamos tan acostumbrados a la zafiedad cotidiana que ya nos parece lo mas normal del mundo :p

    No sabía que decirle a la chica, me miraba como implorando ayuda, pero bastante tengo yo con lo mio XDDD

    saludos!!!


    • Sí, supongo que tienes razón, el día a día mete un grado de tolerancia a la estupidez muy alto; pero ahora que lo mencionas recuerdo una anecdota de mi mujer parecida en un super esperando su turno a que el charcutero acabará con la Tía María que iba delante suyo; del estilo, ponde 3 lonchas de jamón de york, pero que sea bueno; ¿este, señora?; ¿cuanto vale? (el pedazo de carne con su cartelito correspondiente, por supuesto, pero supongo que leer le resultaría un engorro -y no era tan mayor para ser analfabeta-); porrocientos euros; uy, no, que caro; ¿y este?; ¿cuanto?; porrocientos-x; uy, no…

      y esta gilipollez repetirse cuatro y cinco veces y al final la idiota llevarse el más barato; total, mi mujer, para coger un poco de jamón y queso se tuvo que esperar más de un cuarto de hora a que la retarded de turno le pidiese cuatro lonchas de esto y tres de aquello otro… y el charcutero mirando al cielo para pedir ayuda a Dios. Juas.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: